| Van Gogh - Noche Estrellada |
En el fragmento de El abecedario de Gilles Deleuze (que pueden ver en la página Recursos), Deleuze responde de un modo comparativo ante la pregunta sobre la historia de la filosofía. Hay una diferencia entre hacer "historia de la filosofía" y hacer "filosofía". Esa diferencia es explicada a partir de la pintura. Entonces menciona que Van Gogh o Gauguin tardaron mucho tiempo en animarse a abordar el color, ese color que hoy conocemos de sus pinturas y que nos estremece por sus intensidades. Hacer filosofía es un animarse a abordar el color. Pero para hacer filosofía, antes se debe comenzar por hacer historia de la filosofía, es decir, preguntarse por los conceptos que crearon otros filósofos (por ejemplo el concepto de Platón de "Idea"), preguntarse por el problema que hizo surgir esos conceptos, que tienen que ver con una sociedad y un momento determinados.
Abordar el color en filosofía es ir un poco más allá de la pregunta por qué es tal o cual concepto para tal o cual filósofo. Abordar el color en filosofía es cumplir con su función: la de crear conceptos y la de plantear problemas. Lo cual nos muestra una filosofía que no es abstracta, sino que responde a una realidad determinada, a un contexto, a una situación y a unos problemas. Por esto, Deleuze también se ríe de la idea de un "fin" de la filosofía. No habrá un final de la filosofía en la medida en que cada vez se plantean nuevos problemas que necesitan de nuevos conceptos para ser pensados. Hay, según Deleuze, un devenir del pensamiento, no pensamos de la misma manera que antes, ni pensaremos de la misma manera en otro momento. Y he ahí también la importancia fundamental de la filosofía: no tanto la de responder a preguntas (preguntas complicadas, preguntas abstractas...) sino la de poder plantear problemas. No tanto atender a si algo es verdadero o falso, sino a encontrarle o darle un sentido. En tanto no planteamos problemas, estamos adormilados, cómodos y acomodados, quietos, dejando que las cosas pasen sin un juicio sobre ellas. La filosofía, en este sentido, nos inquieta, nos incomoda. Por eso la filosofía, para Deleuze, se dirige a los no-filósofos. En la misma medida que lo hace la ciencia o el arte. Disfrutamos de la música sin ser músicos. De la misma manera, la filosofía se dirige a los no-filósofos y pide, al mismo tiempo, una lectura no-filosófica. Una lectura prefilosófica. En nuestro curso, haremos historia de la filosofía, para que, en algún momento, puedan ingresar al mundo de la filosofía, desde su carrera, desdes sus prácticas, desde sus inquietudes.
[En la página Recursos encontrarán una entrevista a Gilles Deleuze, El abecedario, (el fragmento es de la letra "H" de Historia de la Filosofía)].
[En la página Recursos encontrarán una entrevista a Gilles Deleuze, El abecedario, (el fragmento es de la letra "H" de Historia de la Filosofía)].

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